FRANCISCVS, EPISCOPVS
SERVVS SERVORVM DEI
SERVVS SERVORVM DEI
AD PERPETVAM REI MEMORIAM
A los venerables hermanos de la Comunidad de Misioneros Digitales de Minecraft, cardenales, obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, laicos y a todo el pueblo de Dios, saludos y bendición apostólica.
Ahora bien, Dios prueba su amor por nosotros en que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores (Romanos 5,8).
Queridísimos hijos e hijas de la Santa Iglesia en Minecraft, esta verdad contenida en la carta de San Pablo a los Romanos nos muestra el corazón de nuestra fe: el amor incondicional de Dios manifestado en la redención de Jesucristo. Es Él, el Hijo unigénito, quien desciende de las alturas celestiales, no por obligación, sino por puro amor, entregándose en la cruz por la salvación de todos. Este amor, que mueve montañas y renueva corazones, es la fuerza que guía a la Iglesia en la tierra, iluminando caminos e inspirando a sus pastores y fieles.
El misterio de la redención no se limita al sacrificio de Cristo en la cruz, sino que alcanza su culmen en la resurrección gloriosa, que anuncia la victoria sobre el pecado y la muerte. Así como Cristo fue exaltado, la Iglesia está llamada a crecer y florecer, convirtiéndose en signo visible del Reino de Dios.
México, con su rica historia y dinámica presencia pastoral, refleja esta verdad: es un lugar donde la cruz no es motivo de derrota, sino de triunfo; donde el amor de Cristo continúa transformando vidas, llamando a todos a la santidad y a la comunión.
Por ello, inspirados por el Espíritu Santo y en profunda comunión con el pueblo de esta tierra, damos gracias al Señor por los frutos ya recogidos y por los que aún vendrán.
En esta perspectiva, y en honor al amor redentor de Cristo, hemos decidido decretar y elevar la Diócesis Primada de México a la dignidad de Sede Metropolitana, y conferir a esta porción del pueblo de Dios el título de Arquidiócesis Primada de México.
Al ahora Arzobispo —Jesus Ramos Cardenal Ratzinger—, y a todos los consagrados y laicos de esta nueva Arquidiócesis, los exhortamos a permanecer en el amor de Cristo, dedicándose con renovado vigor a la misión de anunciar el Evangelio. Que las parroquias continúen desarrollándose y crezcan en fraternidad; que los jóvenes encuentren espacio para su vocación y que los hermanos sean siempre acogidos con dignidad.
Que la Santísima Virgen María, bajo el título de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de esta tierra, interceda incesantemente por esta Sede Metropolitana, guiándola por los caminos de la santidad y la paz.

